Génesis 17:6

6. Al igual que antaño, lo más importante en la vida no es lo que nos llevamos, sino lo que dejamos. Dios no solo hará de Abraham un hombre fecundo en descendencia, también hará que de este linaje salgan naciones y reyes. Y si bien es cierto que, en cuanto a la sangre, Abraham fue padre de Israelitas, Ismaelitas, Medianitas, Edomitas, y otros pueblos árabes, se entiende que la promesa va más allá. Porque Dios, en realidad, ya está apuntando a la resurrección.

La misma promesa de fecundidad del versículo evoca la bendición prometida en el mismo momento de la Creación, repetida posteriormente a Noé después del diluvio. La promesa de reyes nos recuerda también el dominio y la mayordomía sobre la creación que dio Dios a Adán y Eva. El pacto de Dios anticipa el restablecimiento del mandato de la nueva creación. Abraham pasa a ser un nuevo Adán. Porque a través de este pacto los efectos negativos de la caída serán finalmente revertidos.

En el plan de salvación de la humanidad, Dios piensa en cada ser humano de cada pueblo, y nación. Para ello, Dios tiene en mente formar una sola nación de reyes y sacerdotes que sean instrumento de bendición a toda la creación. Para ello, de la descendencia de Abraham surgirá el Rey de Reyes y Señor de Señores. Aquel que será llamado “testigo fiel”, y cuyo testimonio es verdadero, el que ha resucitado primero, y que es el soberano de todos los reyes y gobernantes de la tierra, habidos y por haber. El que nos ha amado con amor eterno, y ha lavado nuestros pecados con su sangre, tal y como da a conocer el libro de Apocalipsis.

Todo esto no será por el cumplimiento de la ley, que aún no había sido dada, sino por la justicia que es por la fe en Jesucristo. Es por la fe que Abraham y su descendencia serán herederos de la Tierra, reyes y sacerdotes, tal y como Dios mismo ha declarado. Pero esto sólo será posible mediante la redención que vendrá en Jesucristo.


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Evagrio Póntico

Si oras sinceramente, hallarás dentro de ti una gran seguridad: y ángeles te acompañarán.
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Génesis 17;5

5. Llegado el momento, Dios cambia el nombre a Abram. Abraham será su nuevo nombre. Todos los cristianos también tenemos un nuevo nombre en el Señor Jesucristo. Somos una nueva creación, un nuevo ser en Cristo Jesús. Gran parte de la vida del creyente es descubrir y conocer nuestra nueva identidad en Cristo. En nuestro nuevo nombre están todas las promesas que Dios nos ha concedido por pura gracia.

En las Escrituras encontramos numerosos cambios de nombre. Cada cambio de nombre conlleva un cambio de rumbo en la vida. Implica no solo una nueva identidad, también una nueva realidad. Sarai (mi princesa) pasará a llamarse Sara (princesa) porque Dios le dijo que sería madre de multitud de naciones, Noemi se cambió el nombre a Mara (amargura) cuando perdió a marido e hijos, Dios cambió el nombre a Pashur, que persiguió a Jeremías, pasándose a llamar Maggormisabib (terror por todas partes) anunciando así su juicio que caería sobre él. El Señor Jesucristo cambió el nombre de Simón a Pedro cuando le anunció que iba a ser piedra angular de su Iglesia. Jesucristo ha prometido también a todos aquellos que guarden la fe hasta el final una piedra blanca con un nuevo nombre. Ello será para el creyente no solo una nueva identidad, también una nueva realidad.

En el nuevo nombre estaba la promesa. En Abraham había una gran nación. En este nuevo nombre todas las naciones de la Tierra serán bendecidas. Él y su descendencia tenían que ser luz a todas las naciones. Dios le iba a acompañar en todo lo que hiciera. Pero Abraham anduvo buena parte de sus días como un extranjero. Tuvo que pasar pruebas durísimas e incomprensibles como tener que ir a sacrificar a Dios su propio hijo, Isaac, el de la promesa.

A lo largo de toda la historia del pueblo de Israel Dios se acordará del pacto hecho con Abraham. Dios escuchará el clamor de su Pueblo por el pacto unilateral hecho con el patriarca. Durante mucho tiempo, el Dios de Israel no tendrá otro nombre que el de: “El Dios de Abraham, Isaac y Jacob”. La tierra prometida solo les fue concedida porque le fue prometida a Abraham. En otras ocasiones, cuando el pueblo desobedecía entregándose a la idolatría. Dios no los destruía por el pacto hecho con Abraham.

El ejemplo de la vida Abraham servirá de inspiración a todas las generaciones que le seguirán. Todas ellas compartirán su misión y su destino, al ser escogidas juntamente con él para servir al único Dios verdadero. El recuerdo de la promesa hecha a Abraham seguirá en la mente de Dios durante todas las generaciones que le siguieron hasta el día de hoy.

Abram significa “padre exaltado” y Abraham “padre de naciones”. En la promesa de hacer de Abraham “padre de naciones” va implícita la fe en la resurrección. Porque sabía que Dios tiene poder para dar vida a un cuerpo muerto, traer a la existencia aquello que aún no existe. El cambio de nombre también conlleva la evidencia del señorío de Dios sobre Abraham.

Todos los cristianos tenemos un nuevo nombre en Cristo. Debemos ser reflejo de su luz en toda nuestra manera de vivir. Su gracia sobre nosotros debe ser motivo de adoración y alabanza a Dios. La esperanza de su venida debe iluminar toda nuestra manera de vivir.

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Tomás de Aquino

Los ángeles son mensajeros y ministros. Su función es ejecutar el plan de la providencia divina, incluso en las cosas terrenales.
Tomás de Aquino
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John Milton

Millones de criaturas espirituales andan por la Tierra sin ser vistos, tanto cuando dormimos como cuando estamos despiertos. John Milton.
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San Ambrosio

Los siervos de Cristo son protegidos por seres invisibles, más que por los que se pueden ver. Pero si estos te protegen, lo hacen porque antes han sido convocados por tus oraciones.
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Hebreos 1:14

¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación?
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Mateo 25:31

Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria;
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Daniel 12:1

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces; y en ese tiempo tu pueblo será librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro.
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Salmo 91:11

Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
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