Job 2:11-13

Sus amigos vienen a consolarlo (11-13) 

Una de las situaciones más difíciles de sobrellevar es la soledad. Es en estos momentos cuando nos damos cuenta del gran valor que tiene la amistad. Aquí tenemos cuatro amigos de distintos lugares que mantenían una estrecha relación entre ellos a pesar del paso del tiempo y la distancia. El valor de esta buena amistad se pone de manifiesto cuando a ninguno de los tres amigos de Job les dejó indiferente saber de su delicado estado. Por lo tanto, no dudaron en acudir los tres juntos a condolerse, y consolarlo. A los tres les honra, desde el principio, esta noble motivación. 

Elifaz es un nombre edomita, por lo tanto, descendiente de Esaú, él es el único del que sabemos a ciencia cierta su procedencia: Temán, una ciudad de Edom con fama de albergar gran sabiduría situada al sur del Mar Muerto. Elifaz era el mayor de los 3 amigos. Bildad suhita era probablemente descendiente de Súa, el hijo más joven de Abraham y Cetura. Y, por último, Zofar naamita, descendiente de Naama, perteneciente a la genealogía de Caín. 

La llegada de los tres amigos de Job en 2:11-13 será el puente literario que nos llevará a la siguiente sección del libro, la mayor de todas ellas, que comprende los capítulos del 3 al 31. Es aquí donde se desarrollarán extensos diálogos entre los cuatro. 

 Mientras estos expertos en sabiduría se sientan con Job en silencio durante siete días, la tensión dramática irá en aumento hasta que, en el capítulo 3, Job romperá el silencio con el estruendo que produce el lamento de un corazón destrozado. Es obvio que el dolor de Job es espantoso (2:13). Este Job contrasta fuertemente con el del capítulo 1 verso 3, donde Job es descrito como el mayor de los hijos del Oriente. 

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