19. Sorprenden, en este pasaje, la bondad de José. A pesar de lo incomprensible de la situación, y de la lógica decepción que tuvo que pasar. Aun así, quiso dar un voto de confianza a María, evitando ningún tipo de juicio o condena sobre ella.
Se nos dice que José era justo, y sin embargo quiso evitar males mayores divorciándose de ella. No se dejó llevar por el enojo, ni quiso lapidarla con todo el peso de la ley como muchos hubieran hecho. Su gentileza le llevó a adoptar un método más moderado, fruto del amor y la mansedumbre.
Su decisión fue dejarla en secreto e irse algún lugar distante, ello se ajustaba a la ley. Y con ello conseguía atenuar la condena que hubiera caído sobre su desposada. Pero, gracias a la intervención de Dios mediante revelación angelical, José fue preservado de peligros inminentes que sin duda les hubieran acontecido.
Una vez más Dios obra sus planes a través de la confusión y el caos. Tanto José como María vieron sus vidas trastornadas. José no podía dar crédito a lo que oía, y María se vio envuelta en un lío descomunal que, por otro lado, ella no había buscado. En definitiva, la fe en ambos fue puesta a prueba. Si bien todo aquello lo había encendido Dios mismo según su providencia, también es cierto que fue Dios quien impidió que ninguno de los dos se perdiera o sufriera daño alguno. Al contrario, gracias al caos inicial, las vidas de ambos fueron reconducidas con un glorioso propósito.
La familia de Jesús pasó la prueba antes de formarse. Una vez más el Señor se manifiesta a personas débiles, frágiles, comunes incluso ignorantes y falibles, pero fieles.
Una vez más vemos como el justo y el fiel, a veces tienen que pasar por tenebrosos parajes. Pero, incluso allí no se apaga la luz que los guía y los ilumina. Porque José, demostró ser compasivo y misericordioso. Supo compaginar la Justicia y la Gracia, que es el verdadero espíritu de la Escritura.
José es reconocido por su ascendencia, ya que pertenece a la genealogía de David. Aquí se demuestra que él es también parte de la promesa, y tiene un papel crucial en el nacimiento de Jesús. José fue un hombre de fe. Creyó al ángel cuando le dijo que María estaba embarazada del Espíritu Santo. Y no dudó en actuar en consecuencia.
Estos son los hombres y mujeres que Dios utiliza a lo largo de toda la Escritura: Fieles, justos, compasivos y temerosos de Dios.